El ángel que cayó en El Retiro
enero 31, 2011 by admin
Filed under Que visitar
Si tuviese que escoger tan sólo una cosa de Madrid, sin duda me quedaría con la escultura del Ángel Caído. Situada en el parque de El Retiro, es una figura que te cautiva, te atrapa y hace que la admires. Bella a la par que misteriosa.
La capital de España es una de las pocas ciudades del mundo que tiene una fuente con la imagen de Lucifer: hay más esculturas del demonio, pero ésta muestra que antes de convertirse en Satanás era el ángel más bello, expulsado del cielo por desobedecer a Dios.
¿Un homenaje al diablo?
La escultura del Ángel Caído fue construida por iniciativa del duque Fernán Núñez, que puso el capital para que Ricardo Bellver la realizara en 1874. Está encima de un pedestal, y el conjunto es una fuente de unos 7 metros de alto. En la base encontramos la presencia de varios diablos que sujetan con sus manos a pequeños animales, desde donde salen unos pequeños surtidores de agua.
Existe la creencia de que la escultura se sitúa a la altura topográfica de 666 metros sobre el nivel del mar en Alicante. Sin duda, un número relacionado con el mal que no hace más que avivar la teoría de que la obra es un homenaje al diablo.
Una escultura diferente, desafiante, transgresora. Una escultura que, a pesar de lo que representa, es hermosa y tranquilizadora. Un cuerpo perfecto intentando escapar de las serpientes que representan su mal. El Ángel Caído provocará que lo quieras mirar una y otra vez. Al fin y al cabo, lo peligroso siempre atrae.
El Rastro, un mercadillo sin igual
enero 30, 2011 by Marta Torrejon
Filed under Ocio
Son muchas las personas que tienen afición por los mercadillos. Pasar un día festivo removiendo retales, viendo películas antiguas, zapatos, bisutería y un sinfín de cosas que se encuentran en los puestos es una oferta tentadora y diferente.
Al hablar de mercadillos, uno se lleva la palma: el Rastro de Madrid. ¿Quién no ha oído hablar de este multitudinario mercadillo? Lleva funcionando años y es tan típico en la capital española como el Oso y el madroño o la puerta de Alcalá.
Origen de su nombre
Cuenta la historia que el Rastro debe su nombre a una de las actividades que se realizaban en la zona. En una de las calles centrales del mercadillo, la Ribera de Curtidores, estaba próxima a un matadero del que se sacaban los despojos arrastrando. Inevitablemente, el suelo quedaba marcado con un rastro de sangre, y de ahí el nombre que ha llegado a día de hoy.
Pero su nombre también se ve envuelto por otra leyenda más oscura. Hay quienes cuentan que el rastro de sangre podría ser atribuido a los condenados a garrote vil, que eran ejecutados ante la vista de todos en el lugar. Sin embargo, a pesar de lo grimoso del nombre, el mercadillo nada tiene que ver con eso.
Todo lo que busques y más
Rastro no hay más que uno, cuesta mucho acercarse a su grandeza e historia. Es fácil encontrarlo, ya que al bajar en una parada de metro cercana un día de domingo se puede ver como la mayoría de personas se dirigen al mismo lugar.
En el Rastro podrás encontrar casi cualquier cosa que busques. Objetos nuevos, usados, libros, juguetes, piezas que no sabes ni qué utilidad tienen. Cientos de puestos te dan la bienvenida y te invitan a curiosear. Un lugar donde cada parada tiene algo diferente, algo único que no esperabas ver. Discos de vinilo, cromos antiguos, o pequeños puestos en los que da la sensación que las personas venden lo que ya no necesitan.
Tanto si eres residente en Madrid como si sólo estás de paso, el Rastro se ha de visitar al menos una vez en la vida. Ya sea para comprar o simplemente para mirar, este gran mercadillo tiene mucho que ofrecer. Si tienes un domingo libre y decides ir a recorrerlo seguro que no te arrepentirás. Eso sí, mejor será que madrugues ya que no serás el único que haya tenido la idea de asistir.
Primera fotografía, de Alberto Salguero en Wikipedia
Huevos estrellados en Casa Lucio
enero 28, 2011 by Marta Torrejon
Filed under Restaurantes
Las calles que suben desde la Plaza Mayor de Madrid esconden a Casa Lucio. Un restaurante más que típico y conocido por su plato estrella, los huevos estrellados.
El famoso restaurante se encuentra en el centro histórico de la capital madrileña, en el barrio de La Latina. Al dirigiros al restaurante, además de degustar una buena comida podéis aprovechar para visitar las calles estrechas y los edificios antiguos de época. Un paseo agradable tanto para antes como después de comer.

Cocina típica
Casa Lucio consiguió el éxito no sólo por su buen dominio de los fogones, sino por los personajes famosos e ilustres de diferentes ámbitos de la sociedad que han degustado las delicias del local. Pero la fama se ha de conservar, y para ello siguen ofreciendo platos típicos de la cocina castellana y madrileña con gran esmero y calidad.
Es un lugar bastante amplio, con una decoración acorde a un mesón castellano. Los techos están decorados con las vigas originales que sujetaban la estructura del edificio. Grandes comedores con gran cantidad de mesas.
Para degustar, gran variedad de platos. Mariscos, callos madrileños, cochinillo asado, gambas al ajillo o churrasco, para toda variedad de gustos. Sin embargo, ir a Casa Lucio y no probar los huevos estrellados con patatas es como no haber ido: unos huevos completamente rotos son la insignia del restaurante.
El servicio
La calidad del servicio, como todo, depende según se mire. Hay quienes valoran positivamente las atenciones de los camareros, sus recomendaciones, y al propio Lucio que puede darte la bienvenida y preguntarte si todo está correctamente.
Sin embargo, hay quienes consideran que es un lugar demasiado atestado de gente en el que te obligan a comer con prisas a causa de la cantidad de personas que hay esperando. Todo esto sumado al precio, que no suele parecer nada económico.
Lo mejor es que lo compruebes por ti mismo. Eso sí, no esperes encontrar mesa en fin de semana sin reserva. Si decides ir, planéalo con antelación.
Fotografía de Tamorlan en Wikipedia
La Quinta de los Molinos
enero 26, 2011 by Marta Torrejon
Filed under Que visitar
A la sombra del Retiro, mucho más conocido por los que visitan la ciudad de Madrid, se encuentra el parque de La Quinta de los Molinos, uno de los cinco parques más grandes de la capital española. Con más de 20 hectáreas de terreno, esconde grandes extensiones arboladas con gran variedad de especies pero destacan, sobre todo, sus almendros.
La Quinta de los Molinos es un parque diferente, atípico, con poco atractivo a simple vista. No encontramos un lago con barcas, sino un pequeño estanque. No hay zonas de juego para los más pequeños de la casa ni grandes extensiones de césped donde estirarse. En su lugar, gran cantidad de bancos de madera donde poder descansar.
Su encanto reside en sus árboles, formando cultivos a la manera de un jardín agrícola. Tanto es así que ha sido catalogado como Jardín Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural.
Cuando visitarlo
El momento ideal para visitar el parque es a finales de enero, el momento de floración de los almendros, o al comenzar la primavera para contemplar los cerezos en flor. El parque se viste con gran variedad de colores que invitan a pasear y contemplar el lugar. No es extraño encontrarse a gente dibujando o haciendo fotografías, ya que es toda una delicia.
Una visita agradable y tranquila, ya que no está masificado de visitantes. Un lugar casi mágico alejado de la zona turística de Madrid y que, por eso, muchos se pierden. Sin embargo, sorprende ver cómo en las épocas en las que los árboles entran en flor crece el número de paseantes.
Fotografía de Paconi en Wikipedia


